jueves, 8 de septiembre de 2011

La desgana

Hoy quería contarles algo. Tenía un torpedo de ideas en mi cabeza. Pero no tenía una clara.

Probablemente el título de la entrada de hoy recoge tal y como me siento en estos últimos días.

Literalmente, desgana significa no tener ganas de comer, inapetencia, la falta de ganas de hacer o desear una cosa.

Eso es exactamente lo que me pasa.

Apenas tengo apetito y no me apetece hacer nada.

Tampoco me apetece seguir la información taurina de las Ferias.

Asistí a cuatro festejos este verano.

Dos en Xátiva, la corrida en la que Vicente Barrera cortó dos orejas y la clase práctica.

Una en Chelva, de la que les di cuenta hace unos días.

Y el pasado domingo en Vall D'Alba, donde toreó Paco Ramos.

O sea, que solo tenía interés en los festejos en los que toreaban los "míos".

Y por ahora no me apetece hacer mas kilómetros, ni visitar mas Plazas de Toros.

¿Por qué?

Pues la verdad es que no lo se. Pero tampoco quiero pensarlo.

No me apetece y punto.

Ya volverán las ganas, ¿no creen?

martes, 6 de septiembre de 2011

Para ti, anónimo

Anónimo, la entrada de hoy va para tí.

Puedes seguir diciendo lo que te de la gana.

Puedes seguir insultándome lo que quieras.

Que a mi, plim.

Publico los comentarios que quiero. Para eso es mi casa.

Y doy la cara. Cosa que tu no haces nunca.

Y ya no te voy a contestar nunca mas.

Si tanto te molesto, ni me mires.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Lo que pasó en Requena


Me cuentan desde Requena lo que ocurrió el pasado sábado en la tradicional corrida de toros prevista para estas fechas todos los años.

Y me lo dice una persona que estaba allí presente y de la que me fio bastante.

Dicen que se suspendió la corrida por la lluvia.

Pero la realidad es bien distinta.

Se suspendió porque no se habían vendido suficientes entradas.

Y teniendo en cuenta de que dos toreros anunciados cobraban "a comisión", prefirieron que no se diera la corrida.

¡Qué cosas!

La de veces que hemos tenido que aguantar un chaparrón....

En fin.

Es una pena que haya toreros que se "mueren" por torear en una Plaza, y que haya otros que toreando casi todas las tardes, no quieran torear si no cobran.

domingo, 28 de agosto de 2011

Brindis emotivo... y mucho más


Ayer recorrí 115 kilómetros para llegar a Chelva. Una Plaza de Toros de la Provincia de Valencia que todavía no conocía.

Valió la pena.

Ayer Sergio Ferrer tomaba la alternativa de manos de Vicente Barrera siendo testigo José Calvo.

Cuando vi el cartel no dudé en que iría. Mis dos toreros juntos. Y el añadido de que Sergio Ferrer fue con quien toreé por primera vez una becerra.

A pesar de que esta última semana la incertidumbre sobre la reaparición de José Calvo era patente tras la grave cornada del pasado sábado, el viernes sobre las 16 horas el muro del Facebook del torero anunciaba que estaría haciendo el paseillo en Chelva.

Un poco mas de media Plaza con una temperatura mas que agradable después del sofocante calor de los últimos días. Parece que hasta el tiempo quiso aliarse con la tarde que se esperaba.

Solo José Calvo comenzó el paseillo con la montera sobre su cabeza, el doctorando iba desmonterado, es obvio, pero me llamó la atención que Vicente también llevara su montera en la mano.

Los toros de Mariano Sanz bastante justos de fuerzas, dieron algunas volteretas y caían mas de lo debido.

Sergio Ferrer cortó una oreja en el toro de su alternativa y dos en el que cerraba la tarde.

Vicente Barrera cortó las dos orejas de sus dos oponentes y la gente le dio las muestras de cariño que merece en el año de su despedida. Lleva una racha imparable. Plaza en la que torea, abre la Puerta Grande. Y lleva unas cuantas este mes de agosto.

Y José Calvo, en su primero a penas tuvo opción. Nos sobrecogió la voltereta que parecía que presagiaba una nueva tragedia. Pero no. Ahí siguió toreando como sabe.

Y en el segundo, armó la marimorena. Es difícil expresar con palabras lo que se sintió ayer. Ese toreo a cámara lenta. Ese saber estar. Esos naturales interminables.

Y la puntilla y nunca mejor dicho, fue el detalle que marcó a todos los asistentes.

Fue el propio José Calvo quien ante la desesperación de su tercero, agarró la puntilla y con un par de … le arreó tal puntillazo que dejó KO al toro y estupefactos a los espectadores.

Esa faena era digna de dos orejas y rabo. Merecidísimos.

Y ahora preguntarán porque el título de esta entrada.

Bien fácil.

Muchos de los compañeros de Vicente Barrera brindan sus faenas al diestro valenciano en reconocimiento a su trayectoria y su carrera.

Ayer tanto José Calvo como Sergio Ferrer brindaron la muerte de uno de sus toros a Vicente.

Pero para mi el brindis de José Calvo tuvo un significado muy especial. Cuando lo recuerdo aun me emociono. Ufffffff.

Vicente Barrera fue, es y será siempre mi torero. Lo saben. Pero ese brindis para mi fue como un relevo. Un reconocimiento a toda una carrera. Un homenaje a tantos triunfos. Y ese reconocimiento se lo hizo uno de los pocos toreros que es capaz de emocionarme como lo hacía Vicente.

Desconozco lo que le dijo José en su brindis. Pero si que escuché a Vicente en el quinto de la tarde desearle suerte a José. Y para mi eso fue......... No tengo palabras para expresarlo.

Se habrán dado cuenta de que el acontecimiento de ayer era necesario que lo compartiera con ustedes.

Se habrán dado cuenta de que todavía queda una luz al final del tunel.

Y se habrán dado cuenta de que Demediterráneo y Oro sigue vivo.

Y eso es gracias a mis dos toreros.

Y a las muestras de cariño de los toreros de plata que torearon también ayer.

Mil gracias, chicos, por hacer que recupere, aunque sea por un momento, mi sonrisa!!!!!

martes, 26 de julio de 2011

Hasta luego

Pues si. Durante un tiempo no me leerán.

Aprovechando que está cercano el mes de agosto, he decidido hacer un parón.

Saben que últimamente había perdido la ilusión y aunque en la Feria la recuperé por un instante, de nuevo ha desaparecido.

No se preocupen por mí. Estaré bien.

Solo necesito desconectar absolutamente de todo lo que ha ocupado mi tiempo y mi mente durante estos últimos años.

Un día les hablé del tiempo de recuperación que necesita un torero para reaparecer.

Y que si reaparecen antes de tiempo sufren el riesgo de recaer. Entonces, la recuperación es mas costosa.

Pues eso mismo es lo que me ha pasado a mi.

Nadie tiene la culpa.

Pero necesito volver a ser la chica sonriente y simpática de siempre. La chica que se desvivía cuando oía hablar de toros.

Me cuesta adoptar esta decisión pero se que es lo mejor.

Y por una vez en la vida voy a pensar solo en mi.

Hasta luego.

lunes, 25 de julio de 2011

Flipando en colores



Así, como la foto que ven estoy yo. Flipando.


Y supongo que imaginan porque.


He dicho millones de veces que no creo para nada en los Premios de la Diputación, ni en cualquier otro Premio.


Pero lo de esta Feria ya se lleva la palma.


Propongo para la temporada próxima un Premio Enrique Ponce para Enrique Ponce, porque haga lo que haga siempre tiene premio.


Lo de la mejor estocada a Manzanares cuando estaba un palmo caida es para "mear y no echar gota" y perdonen la expresión pero es que me enciendo.


Y lo de Triunfador a José Tomás. Si no querían dárselo a Vicente Barrera, que se lo podían haber dado, que lo hubieran dejado desierto.


Y ya no hablo mas.

domingo, 24 de julio de 2011

De fuera vendrán que de tu casa te tirarán

El día D y hora H pasó. Les confieso que anoche cuando llegué a casa pensé en escribir la entrada, pero afortunadamente, lo descarté.

Anoche llegué a casa muy indignada.

Yo era de las que esperaba con mucha ilusión la vuelta de José Tomás a los ruedos en la Plaza de Toros de Valencia.

Les he contado mil veces que es uno de los toreros que me atrapa.

Y también saben que toda la parafernalia que lo rodea, me pone enferma.

El primer día que pude renovar mi abono aproveché para reservar unas cuantas entradas para ciertos compromisos personales.

Cuando fui a por ellas, no había ninguna a mi nombre. Me callé.

Comprendía que era un acontecimiento de tal calibre que yo no era nadie para que me hubieran tenido en cuenta.

Me disculpé ante la gente que había pensado en mi para conseguir esas entradas y ellos lo entendieron perfectamente.

Les confieso que ayer se me pusieron los pelos de punta al irrumpir José Tomás al ruedo cuando la Plaza en pie, yo fui una de ellas, aplaudimos a rabiar.

A mi alrededor era yo la única valenciana. El resto, todos madrileños.

Y que conste que todos, absolutamente todos con los que compartí esa tarde en el tendido, fueron encantadores conmigo.

Y al despedirme de ellos les deseé un feliz viaje de vuelta.

Les expliqué que era la floreada, les advertí del tiempo de la merienda y les avisé de que en la Plaza, suenan los pasodobles cuando hay una buena faena.

Pero mas abajo había exaltados que aplaudían todo.

El momento en el que el quinto de la tarde volteó a José Tomás fue como una pesadilla. El aire me faltó en ese momento.

Cuando el toro rodó, yo fui la primera en sacar el pañuelo para pedir trofeos. Si, lo reconozco, yo le pedí las dos orejas.

Tal vez fue la emoción del momento. A veces, no puedo ser lo objetiva que debería ser.

Pero cuando el Presidente negó la segunda, lo acepté. No soy perfecta y también me equivoco miles de veces.

Pero lo que no pude soportar son los insultos de la gente al Presidente. No me pareció nada bien que José Tomás diera una segunda vuelta al ruedo.

Y lo que me pareció una absoluta falta de respeto fue cuando desde mi sitio vi como una persona le lanzó una almohadilla al Presidente.

Y entonces, me indigné.

Y mas cuando los que estaban a mi alrededor, algunos con la entrada regalada, otros comprada en reventa y otros porque se las había proporcionado el propio torero, me dijeron que el Presidente estaba obligado a dar la segunda oreja.

Me trataron de convencer de que la segunda oreja es por petición mayoritaria del público.

No podía creer lo que estaba oyendo. No podía imaginar en que habían convertido mi Plaza.

Que nadie malinterprete mis palabras, por favor. Que a mi me encanta que venga gente de fuera. Me encanta compartir momentos con todo el mundo que puede aportarme distintas experiencias.

Pero llegué a la conclusión de que lo que presencié ayer, ocurre todas las tardes en las que torean los figuras.

Esas tardes que se llenan de gente que no conoce mas toreros que los que torean esa tarde y a veces, incluso ni eso.

Como ayer. Que nadie sabía quien era Arturo Saldívar.

Ah, se me olvidaba. El asiento de mi lado permaneció toda la corrida vacío. Sin comentarios.